Unas manchas de óxido en el fondo o unas paredes con tono verdoso no son solo un problema estético: son la señal de que algo en el equilibrio químico o en los elementos metálicos de tu piscina no está funcionando como debería. Cuanto antes se identifique la causa, más fácil (y barato) es solucionarlo.
En esta guía repasamos las tres incidencias más habituales relacionadas con el agua de la piscina en Mallorca: manchas de óxido, algas y desequilibrio químico general.
Manchas de óxido: por qué aparecen
En Mallorca es habitual rellenar piscinas con agua de pozo, que suele tener un contenido más alto de hierro y manganeso que el agua de red. Cuando este agua entra en contacto con el cloro, esos metales se oxidan y se depositan como manchas marrones o rojizas en el fondo y las paredes.
Otras causas frecuentes:
- Corrosión de elementos metálicos (escaleras, tornillería, anclajes) en contacto directo con el agua
- Restos de herramientas o objetos metálicos olvidados en el fondo
- pH del agua descompensado, que acelera la oxidación de los metales presentes
Cómo se trata: un tratamiento con secuestrante de metales evita que el hierro y el manganeso precipiten como mancha. Si la mancha ya está formada, un producto específico antióxido aplicado localmente suele eliminarla sin necesidad de vaciar la piscina.
Algas: identificar el tipo antes de tratarlas
No todas las algas se tratan igual, y aplicar el producto equivocado solo retrasa la solución.
- Algas verdes: las más comunes, dan al agua un tono verde uniforme. Suelen aparecer por falta de cloro o filtrado insuficiente.
- Algas negras: se adhieren a las paredes en forma de puntos oscuros muy resistentes al cloro estándar. Requieren cepillado mecánico además de tratamiento químico específico.
- Algas mostaza (amarillas): menos frecuentes, se acumulan en zonas de sombra y son resistentes a niveles normales de cloro.
Tratamiento general: ajustar primero el pH (idealmente entre 7,2 y 7,6), aplicar un tratamiento de choque con cloro y, en el caso de algas negras o mostaza, complementar con un alguicida específico y cepillado manual de las zonas afectadas.
Calidad del agua: los parámetros que hay que vigilar
Un agua en buenas condiciones no depende solo del nivel de cloro. Los parámetros clave son:
- pH: entre 7,2 y 7,6. Fuera de este rango, el cloro pierde eficacia y aumenta el riesgo de irritación o corrosión.
- Alcalinidad total: actúa como estabilizador del pH; si está descompensada, el pH fluctúa constantemente por mucho que se ajuste.
- Dureza cálcica: un agua demasiado dura favorece las incrustaciones de cal; demasiado blanda, la corrosión de metales y del revestimiento.
- Nivel de cloro o sal (según el sistema): debe mantenerse constante, no solo corregirse cuando ya hay un problema visible.
Prevención: la clave está en la regularidad
La mayoría de estos problemas no aparecen de un día para otro — son el resultado de semanas sin revisar el equilibrio químico del agua. Un control periódico (semanal en temporada alta) detecta desviaciones antes de que se conviertan en mancha, alga o agua turbia.
Preguntas frecuentes
¿Las manchas de óxido dañan el revestimiento de la piscina?
Si no se tratan, pueden fijarse en el revestimiento y volverse más difíciles de eliminar con el tiempo, aunque no suelen dañar la estructura en sí.
¿Puedo bañarme mientras trato las algas?
No se recomienda hasta que el tratamiento de choque haya bajado el nivel de cloro a un rango seguro (normalmente 24-48 horas después).
¿Con qué frecuencia debo revisar el pH del agua?
Al menos una vez por semana en temporada alta, y tras cualquier lluvia intensa o uso muy elevado de la piscina.
¿El agua de pozo siempre da problemas de óxido?
No siempre, pero sí es más probable si tiene un contenido alto de hierro o manganeso. Un análisis del agua de origen ayuda a anticipar el tratamiento necesario.
¿Tu piscina tiene manchas de óxido, algas o el agua no se mantiene en condiciones pese al tratamiento habitual? En JM Cifre Piscinas diagnosticamos y solucionamos problemas de calidad del agua en Mallorca.
